10.04.2011
De complejos
9.28.2011
Estrellas en el Firmamento
Hace cuanto fue la primera vez? 20 años? lo piensas un poco mas, haces cuentas, 24 años, es el tiempo exacto.
Recuerdas, el camión, de esos que ya no se ven, ha pasado tanto tiempo que ni siquiera la línea existe ya, te acuerdas de esos asientos, que no se reclinaban, con una toallita en el respaldo, y un cenicero en el brazo del asiento, las ventanas polarizadas.
A tu mamá le gusta viajar de noche, dice que así es menos pesado el viaje, pues se pueden dormir y al despertar quedaran menos horas en la travesía de un día entero para ver a la familia.
Se turnan para estar en la ventana, siempre intentas quedarte tu en la noche, te encanta acomodar el rostro en el frío cristal y ver fuera la carretera oscura, solo rota por la luz de algún carro que también viaja de madrugada, recuerdas las primeras paradas, esas donde aún sube gente, de madrugada llegar también a la frontera con Sonora, donde esta la revisión, sabes que significa, buscar maletas, arrastrarlas, mientras somnolientos esperan el turno para que los soldados los revisen y al final, volver a subir todo al camión y partir.
Después de esa parada forzada, avanzan, sin detenerse mucho, al fin y al cabo, a esa hora a casi nadie le urge bajar.
Te entretienes en ver las estrellas, bailando en el infinito cielo, te asombras de cuantas puedes ver, mas allá de donde te alcanza la vista, a veces puedes ver una estrella fugaz, sonríes, y así sin darte cuenta te quedas dormida.
Despiertas, puede que ya sea de mañana, hacen algunas paradas, casi siempre en pueblos pequeños, bajan para estirar las piernas, para comer un poco del lonche que han preparado para el viaje. En alguna ocasión se turnan para ir al baño, si en esa época, los camiones aún no tienen baños.
Y entre carretera y pueblos, el día va pasando, la tarde empieza a caer y tu corazón salta, sabes que con el caer de la noche, estas mas cerca de llegar.
Has vuelto a tu lugar junto a la ventana, las luces dentro del camión ya se han apagado, ves afuera a la oscuridad, tus ojos esperan, por fin lo ves, allá a lo lejos, las primeras luces, el corazón te salta de alegría, de desesperación y también un poco de cansancio. El camión sigue rodando sobre el asfalto, y las luces siguen creciendo. Por fin, entran a la ciudad, sabes que si te bajaras ahí mismo, solo tendrías que caminar un par de cuadras y estarías en casa, mas sin embargo el chofer sigue por la calle principal, te asomas a la ventana y ves el Restaurante de tu abuela y ahí en el mismo lugar de siempre, la estatua del monje, ese que te da una mezcla de miedo y fascinación, por fin llegan a una de las terminales, porque en este pueblo, hay varias terminales, solo algunas personas se bajan, las demás seguirán el viaje, dios sabe hasta donde.
Y de repente, han llegado por ustedes, abrazos, besos, sonrisas, y la certeza de que muchas aventuras te esperan con el llegar de la mañana.
9.25.2011
Domingo
9.23.2011
Renovarse o Morir
7.04.2011
Un nuevo día
Son las 5 y media de la mañana y un nuevo día esta empezando, me asomo por la ventana y mi mirada se encuentra con unas nubes que me invitaron a salir y verlas de mas cerca, a tratar de alcanzarlas y a llenarme los ojos de recuerdos, de nuevo vuelvo a ser una niña, de vacaciones, disfrutando a su familia, de tardes enteras donde la única preocupación era ganar en el beisbol o no enterrarte toritos cuando llovía y el agua formaba riachuelos arrastrándolos a su paso.
Intente volver a dormir pero las nubes me seguían llamando, así que haciendo caso salí y al instante fui recibida por un aire frío y rico, de ese que anticipa un calor -ya no tan rico- que hizo de mi caminata aun mas agradable, mientras mas recuerdos inundaban mi memoria y mi corazón, me sentí cerca de nuevo y sonreí.
No me sentí sola ahí afuera caminando, tenía a muchas personas acompañándome a cada vuelta que daba.
Gracias por el viento, por las nubes y sobre todo, por los recuerdos.
6.30.2011
Volver a tener 8 años
Tan solo entrar por la calle empedrada, fue como volver al pasado, al bajar del taxi y verlos ahí afuera esperando, y dentro de las rejas, la casa, la misma casa, igual que hace tantos años, el piano, ese que tuve a bien descomponer, aun descansando en la pared junto a la puerta de entrada, me detengo un momento justo ahí y dejo que mis ojos recorran hasta donde la vista pueda, saboreo cada recuerdo que esta llegando, los muñecos que fueron solo para mi en largas horas de juegos, los libros para leer, los ratos pasados en el jardín, pidiéndote que llenaras la alberca para mi, el sonido del río pasando por detrás de la casa, los paseos en pesero; en fin la memoria de cosas y datos que para muchos resultan insignificantes y para mi constituyen grandes recuerdos, detalles tan pequeños que sin embargo al regresar pueden dibujar enormes sonrisas.
….Albercas, libros, muñecas, caminatas, parques, dentistas, atardeceres, viajes, abrazos, mascotas, cuentos, besos y sobre todas las cosas amor….
Estar así, abrazándote, fue como volver a tener 8 años, y sin embargo los años han pasado y tu andar ya no es tan grácil como antes y al abuelo elmer hay que hablarle fuerte, pues aunque su memoria –que de cosas nos ha contado- sigue siendo excelente, sus oídos ya no escuchan tan bien como antes.
Te miro y te miro sin creer aún que estoy ahí, sentada a tu lado, que te puedo tomar la mano y abrazarte, y quisiera quedarme solo así, abrazándote.
Las horas pasan demasiado rápido, y el tiempo de decir adiós llega, sonrío para ocultar las lágrimas, y te digo cuanto te quiero, te abrazo una vez mas antes de seguirte con la mirada hasta que desapareceren, sumergidos en la noche.
4.20.2011
Carta
Pero tiene que ser lápiz, no pluma, no plumón; un lápiz que tenga la punta afilada, para que conforme escriba se vaya achatando y luego, al deslizar un poco el lápiz, vuelva a escribir finamente. Escuchar como junto al sonido al deslizarse sobre el papel van brotando las ideas, como nacen en la mente e inmediatamente fluyen entre los dedos para quedar plasmadas en el papel.
Los tachones nunca faltan pues las ideas también pueden cambiar de repente, haciendo que la frase o una simple palabra que hacía solo dos segundos parecía correcta ya no lo sea mas, y prefiero tachar que dejar un feo borrón en el papel, aunque sea solo un borrador, la verdad es que me chocan los borrones, no nos llevamos bien y prefiero empezar de nuevo, que dejar una mancha sobre la perfecta hoja en blanco, aunque repito, solo sea un borrador, lo mas probable es que lo guardare y si algún día rebuscando encuentre la carta, no querré ver manchas en ella.
Dejar que las ideas broten, escribiendo, tachando y remendando, hasta que siento que termine, entonces, releo todo lo escrito y tomando una hoja nueva, procedo a copiar la carta, para así poder ser enviada.
10.14.2010
Música con Historia : Baby I love your way
9.05.2010
Chiflar y comer pinole
Dicen que los hombres están negados para hacer dos cosas a la vez y que por el contrario las mujeres pueden y hacen dos, tres o mas cosas a la vez.
Hay ocasiones en que me preguntan que estas haciendo y les puedo contestar, tejiendo, viendo la tele, chateando, en twitter, cocinando, recogiendo, que multifacética dicen y si, puedo estar haciendo varias cosas a la vez, sin mayor problema.
Pero hay algo, que jamás podre hacer junto con otra cosa….Manejar, no puedo por mas que intente, me es imposible manejar y hacer algo mas; yo veo mujeres que van manejando y pintándose, y es que de verdad, como lo hacen, yo no puedo ( y ni quiero tampoco), no se, tal vez si lo intentara podría lograrlo, pero se me hace tan peligroso, si a veces cuando voy de copiloto termino con el rímel donde no va o picándome el ojo, ahora no quiero ni imaginarme que pasaría siendo yo la única responsable del carro D:
Manejar y hablar por teléfono? Imposible, en primera porque por lo regular siempre traigo el celular y radio en las profundidades de mi bolsa, que aunque va de mi lado como copiloto, no me deja encontrarlos solo con meter la mano, la experiencia de dos o tres veces que he estado a punto de chocar e incluso salirme de la carretera (sic) me han enseñado que 1: o dejo el cel y el radio a la mano ó 2: esperar un semáforo para zambullirme dentro de mi bolsa y contestar.
Eso solo por dar dos ejemplos que yo se que muchas mujeres pueden hacer mientras manejan, incluso al principio cambiarle a la radio era un reto enorme, esos segundos con la mirada despegada del frente, sentía que me iba a estampar xD.
El chapo a veces intenta platicarme algo, pero siempre quiere que lo estés viendo cuando te habla, y no puedo voltear, eso y no escucharlo bien (estoy sorda u_u) hacen que termine diciéndole que mejor me platique ya que estemos en la casa.
Snif* no cabe duda alguna….cuando manejo me convierto en hombre xD
9.01.2010
LOS AMOROSOS
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
JAIME SABINES