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5.31.2020

514. Lucy Jones.



Justo antes de se extinga el último día del mes, aquí les dejo el relato.

Mayo: Con una escena en el baño.

Lucy Jones, 7 años, pero tan menuda que parece de 5; tiene ese nombre ya que su mamá dice siempre que es la luz en el camino sombrío.  Tiene 3 hermanos mayores, sus dos hermanas tenían 18 y 16 años cuando ella nació y casi no ha convivido con ellas pues en la primera oportunidad se han ido de casa, pero su hermano que tenía 14 en ese momento aún vive en el hogar familiar y así como Lucy es la luz en la vida de su mamá; Mike es la de la vida de la niña.

El la cuida y la mima, ahora que trabaja le lleva chocolatinas y dulces a escondidas, es así porque la primera vez su papá se molestó, le dio una cachetada y le dijo que solo él podía proveer en esa casa; aunque nunca le ha dado un dulce a Lucy.  Su hermano es quien le ayuda con las tareas de la escuela y quien la arropa por las noches antes de dormir y le dice que jamás tema, que el la cuidara siempre y si es necesario matara monstruos por ella.

Hoy Mike se ha retrasado para la cena y el papá de Lucy se ha molestado y ha dicho que seguro ya andaría de vago bueno para nada, Lucy agacho la cabeza y siguió comiendo su sopa, pero su mamá no tuvo el tino de la niña y respondió que seguro se había quedado tiempo extra en el trabajo, ya ha pasado antes; pero hoy su marido tuvo un mal día en el trabajo y no está de humor para nada.  En el momento en que dijo la última palabra se dio cuenta de su error, pero ya era demasiado tarde, el huracán se había desatado,  Lucy se levantó de prisa de su lugar y corrió al lado de su mamá pero su papá la aparta fácilmente de un jalón y la niña cae sobre su brazo en el piso y por un momento se queda sin aire.

Lucy sabe que en esas situaciones lo que debe hacer es encerrarse con llave, en su casa el único lugar que tiene seguro es el baño, su papá dice que la única privacidad que una persona ocupa es cuando va a cagar.

Es por eso que Lucy se encuentra ahora recostada en las frías baldosas del baño, le duele su brazo y piensa que ojala Mike regresara pronto a casa, quizá así por fin su papá calmara su furia, las lágrimas resbalan por su cara, mientras intenta calmar el dolor en su brazo, sobándolo con su mano y escucha afuera el sonido de cosas que se quiebran  y voces que gritan, mezclados con chillidos y golpes.

Lucy recuerda la ocasión el verano pasado en que escucho a sus hermanos hablando de aquella vez que su mamá se cayó por las escaleras y estuvo una semana en el hospital, eso fue antes de que ella naciera y se mudaran a la casa donde viven ahora que es de un solo piso; sus hermanas preocupadas decían que no podían seguir así, que un día a su padre se le iba a pasar la mano…justo en ese momento Mike tomo conciencia de que ella se encontraba en sus brazos así que les dijo a sus hermanas que luego platicaban; Lucy pregunto a su mejor amigo Tom que significaba pasarse de la mano, así que ahora ella vive con ese temor en el pecho.

Unas luces rojas y azules entran por la ventana reflejándose sobre el espejo y sacando a Lucy de su ensueño, ya no se escucha nada dentro de la casa, y afuera en la entrada alguien toca la puerta con golpes fuertes y secos, uno detrás de otro, urgentes.  De pronto los golpes cesan y Lucy suspira y piensa si ya será seguro salir, está a punto de tomar el pomo de la puerta cuando escucha el crujido de la madera en el pasillo, su mano queda suspendida en el aire mientras contiene el aliento, pronto los pasos se detienen junto a la puerta del baño y unos suaves toquidos se escuchan mientras alguien le habla.

-Lucy, ¿estás ahí dentro?

Lucy que no sabe quién le habla se queda muy quieta y callada.

-¿Lucy? Repite la voz, soy la sargento Riley, escucha si estás ahí ¿puedes hablarme por favor?

Lucy responde muy despacio –Aquí estoy.

Escucha Lucy –Le dice la sargento- necesito que abras la puerta y vengas conmigo.

Quiero a mi hermano Mike –replica la niña.

Claro –le contesta la sargento- hagamos un trato, tu abres la puerta y juntas iremos a buscarlo, ¿qué te parece?

Lentamente, Lucy abre la puerta y asoma su cara para encontrarse con una mujer arrodillada frente a ella que le sonríe y le tiende la mano, ella le regresa la sonrisa tímidamente y le da su mano, pero la sargento hace más que eso y la carga entre sus brazos, al levantarla ve la cara de dolor y le dice que saldrán afuera para que un amigo suyo la revise.

Lucy asiente con la cabeza y se abraza del cuello que huele a rosas, consciente quizá de que hay cosas que no debería de ver, a pesar de saberlo no puede evitarlo y al pasar por la entrada de la sala se asoma sobre el hombro de la sargento, los muebles están todos en el piso o quebrados y unas manchas desconocidas ensucian todo el piso.

Afuera una ambulancia está subiendo una camilla dentro, pero Lucy no alcanza a ver quién va en ella, del otro lado otra camilla con una bolsa negra y enfrente una patrulla,

-¡MIKE! El grito de Lucy sobresalta a la sargento, que tiene que tomar más fuerte a la niña para que no se escurra de sus brazos.

-Tranquila- le dice – o te vas a caer – Si prometes estarte quieta te llevare con tu hermano un momento, ¿está bien? Lucy asiente.

-Lucy- le dice Mike cuando la niña se encuentra a su lado- no te preocupes, te prometo que pronto estaremos juntos, todo estará bien, mientras Delia y Nora cuidaran de ti, tienes que ser fuerte y no tener miedo.

Lucy asiente, quiere abrazar a su hermano pero su brazo duele, así que solo puede decirle –Te quiero- mientras la sargento le aleja de su lado.

Lucy se encuentra sentada en una camilla mientras un señor muy amable revisa su brazo con mucho cuidado, la sargento se encuentra todo el tiempo a su lado y suavemente le pregunta –Lucy, ¿sabes lo que paso hoy en tu casa?

Si – responde Lucy- Mike cumplió su promesa.


Esta recopilación participa en el Reto Anual "12 Meses 12 Relatos 2020" organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash

3.26.2020

512. Leyendas Marinas.

Para el Reto de Marzo, decidí usar la primera parte de un relato que escribí hace ya varios años, obviamente como no lo he terminado jamás ha visto la luz del sol 😃 hasta hoy; espero algún día poder terminar la historia y ponerla completa.  Por lo pronto aquí les dejo esta primera parte.

Relato que incluya una criatura sobrenatural.


¿Quieren que les narre una historia? Pregunto el viejo capitán –Y los niños al no tener nada mejor que hacer en esa tarde lluviosa, corrieron a sentarse a los pies del sillón, donde descansaba el viejo; quien acomodando la pipa en su boca, les dijo, les voy a contar de la vez que conocí a una sirena.

-¿Una sirena? ¿Como las de los cuentos? –Pregunto uno de los niños, mientras los demás murmuraban asombrados. 
–Así es, contesto el capitán con una sonrisa en los labios.

Fue hace muchos años, yo apenas era un poco más grande que algunos de ustedes, aunque ya me sentía muy mayor y me urgía salir a pescar a mar abierto con mi padre y mi abuelo, estaba cansado de los quehaceres de la casa y de solo acercarme al pescado para ayudar a quitarles las escamas y tripas.
Pero mi padre, a pesar de que el mismo había salido a pescar a una edad más temprana que la mía, se negaba a llevarme con ellos, ya que decía que yo era muy impulsivo y que mientras no aprendiera a controlarme era un peligro para los demás y para mí mismo, el que fuera con ellos.

Bueno, pues yo había decidido que no me importaba que no quisiera llevarme, pues tenía hecho un plan completo y la próxima vez que viajara al pueblo a vender el pescado seco y conservas que mi madre preparaba, tomaría la lancha y me haría a la mar y traería tan buena pesca, que no solo no me regañarían por haberme escapado de esa manera, si no que recibiría muchas felicitaciones de los demás pescadores y con eso demostraría a mi padre que era lo suficientemente grande para acompañarlos.

Por fin había llegado el día, mi padre partió por la noche cargada la vieja carreta, justo antes de que mis hermanas y yo nos acostáramos, para estar en el pueblo al clarear la mañana y vender sus productos en el mercado.  Con un poco de suerte esos serían los últimos pescados secos que yo ayudaría a preparar.

Esa mañana me levante muy temprano, el horizonte se veía gris; una tormenta amenazaba con llegar a la costa, por un momento considere dejar mi aventura para otra ocasión, pero rápidamente deseche esa idea, pues sabía que tal vez no tendría esta oportunidad de nuevo muy pronto; por lo que tome un suéter más grueso y me lo puse encima de la ropa, ya tenía la mochila con provisiones listas para mi aventura, así que la tome del piso y la puse en mi espalda, mientras con mucho cuidado abría la puerta de mi cuarto y salí sin hacer apenas ruido.

Al salir al pasillo tome un pequeño descanso para comprobar que todo seguía en silencio y tomar del refrigerador un trozo de carne que le iba a dar al perro, pues con sus ladridos era capaz de despertar a toda la casa en pocos minutos y entonces sí, hasta ahí llegaría mi aventura.  Con mucho cuidado abrí la puerta, aventando el pedazo de carne por delante de mí, escuche correr al perro, conté hasta 15 y salí de la casa; cerré la puerta a mi espalda con todo el sigilo que fui capaz y di unos pasos para ver la reacción del perro; pero este entretenido en morder y saborear la carne apenas si volteo a verme, una mirada como diciendo – ¿Y ahora a dónde vas tú a estas horas? Pero no debió interesarse demasiado en la respuesta, pues rápido regreso su atención al trozo de carne entre sus patas.  Rápidamente pase a su lado, y con pasos rápidos entre la arena, llegue a la reja; en ese momento me volví para contemplar la casa, por un segundo me pareció ver que las cortinas en el cuarto de mi abuelo se movían, observe con más cuidado, pero nada más sucedió, tal vez fuera el viento de la tormenta que ya estaba jugando en tierra o mis nervios traicionándome; así que apresure el paso y de un salto pase sobre la valla, dejando detrás de mí al perro que seguía comiendo y la casa en total silencio.

Mire la hilera de casas, en donde algunas luces ya empezaban a asomar en la oscuridad de la mañana, tenía que apresurarme pues los otros pescadores no tardarían en salir de sus casas, y si alguno de ellos me veía, habría preguntas y bueno, yo quería evitar cualquier encuentro que no me dejara realizar mi hazaña.  Así que corrí lo más rápido que pude con el peso de la mochila golpeando en mi espalda, y pensando que tal vez ese suéter extra no había sido tan buena idea, corrí pasando por el borde de la playa hasta donde estaba nuestra lancha amarrada y con gran trabajo –Realmente no pensé que pesara tanto- logre voltearla, metí los remos dentro y empuje con todas mis fuerzas, resoplando y jadeando; a través de la arena húmeda, hasta tocar el agua, una vez ahí fue fácil deslizarla dentro, aventé mi mochila por encima de la borda y de un salto me subí, el corazón me latía furioso dentro del pecho, el cuerpo cargado de adrenalina listo para comenzar la aventura, tome un par de segundos, para relajar mi respiración agitada por la carrera y el esfuerzo y tomando los remos, poco a poco logre agarrar el ritmo en el remado; despacio fui dejando la playa y la ensenada que rodeaba nuestro pequeño pueblo pesquero y entre a mar abierto.  Cuando me di cuenta la playa era ya un punto en la distancia y la mañana asomaba ya en unos tímidos rayos de sol que se asomaban entre los nubarrones grises, solo esperaba que la lluvia tardara todavía en llegar; aunque sabía también que gracias a esa amenaza de tormenta ningún pescador saldría hoy a mar abierto, se limitarían a echar las redes cerca de la playa, y así en cuanto empezaran a caer las primeras gotas, levantaría todo y regresarían a sus casas. Nadie quería arriesgarse a quedar atrapados en medio del mar con una tormenta encima de ellos, pues el cielo se oscurecía tanto que a veces parecía media noche en vez de medio día.  Los más viejos espantaban a los niños pequeños diciéndoles que esos días es cuando los demonios del mar aprovechan para subir a la superficie en busca de pescadores incautos que creyeron poder vencer a la tormenta.

-Cuentos de viejos- pensé yo, es solo que a nadie le parece cómodo estar mojado hasta los huesos, mientras trabaja.

Seguí remando hasta que perdí la playa de vista, metí con mucho esfuerzo los remos dentro del bote y tome mi mochila de donde saque mi lonche, tanto trabajo me había dado mucha hambre; así que comí masticando deprisa, pasándome todo con tragos de agua.  Cuando termine, guarde la basura dentro de la mochila y echando los remos dentro del agua, fui remando más mar adentro; ya que mi abuelo siempre decía que ahí es donde se consigue la mejor pesca y yo tenía que llevar solo lo mejor.  Por fin, después de remar durante un rato, me sentí satisfecho con el lugar donde estaba.  Enseguida me puse a buscar el ancla

-En ese momento, el capitán hizo una pausa en el relato, para dale un par de caladas a su pipa y acomodar sus ideas para que ningún detalle de la historia se escapara de su memoria.

-Los niños inquietos le pedían que continuara, aunque el aún tardo un par de minutos más en hablar.-

Encontré el ancla en la esquina de la lancha, justo debajo de la cámara; solo para darme cuenta de que era demasiado pesada para mí, me fue imposible moverla, a pesar de que lo intente por varios minutos con todas mis fuerzas, con la cara roja por el esfuerzo y mi espalda empapada en sudor decidí que era mejor dejar el ancla donde estaba y buscar la red; después de todo si me movía con cuidado, no tendría ningún problema por la falta de anclaje.

Al fondo de la cámara estaba una caja de metal donde sabía estaba la red, así que con cuidado de no golpearme la cabeza, me agache y la jale hacía mí, en ese momento un relámpago rompió el silencio del mar, asustándome y haciendo que me levantara más bruscamente de lo que debería, con lo que la lancha se ladeo y uno de los remos se soltó de la chumacera debió al movimiento repentino y brusco, solo escuche el Plaf del remo al chocar en la superficie del agua, desesperado corrí hacía el lado de la lancha donde había caído estirándome lo más que podía sin caer al agua intentando alcanzarlo, pero fue imposible, para mi horror vi como el suave movimiento del agua empezaba a llevarselo, sabía que debía de pensar rápido antes de que se alejara y entonces si fuera imposible alcanzarlo, tome el otro remo para intentar jalar al caído, pero el esfuerzo de los últimos minutos me habían dejado agotado, y debido al impulso en cuanto toco el agua el peso fue demasiado y sin que pudiera hacer nada para evitarlo escapo de mis manos.

Con los ojos desorbitados por el miedo, solo pude ver como los remos se iban alejando poco a poco de la lancha, mientras trataba de pensar cómo iba a hacer ahora para regresar a tierra firme, con un remo hubiera sido muy difícil mas no imposible, sin embargo, ahora, no sabía que hacer; inútilmente busque algo que pudiera usar como sustituto de remo, pero ahí no había nada que remotamente pudiera servir.  Mientras todo esto pasaba no paraba de pensar en mi madre, en mis hermanas pequeñas, en mi padre y en mi abuelo; en qué pensarían cuando se dieran cuenta que no estaba, cuanto tardarían en darse cuenta de lo que había hecho y si me encontrarían a tiempo, sin quererlo las lágrimas comenzaron a correr por mi cara, ya no quería esta aventura, ni llevar los mejores pescados, solo quería estar en mi casa, calientito y seco.

Después de un rato llorando, pensé que lo mejor que podía hacer era serenarme, y agotado por el llanto y el esfuerzo me acosté encima de una bancada, deseando más que nunca que alguien se animara y saliera mar adentro, que me encontrara y llevara de regreso.  Poco me importaba ya el regaño que me esperaba en casa y así sin darme cuenta, me quede dormido.  Cuando desperté, sentía frío así que intente jalar mi cobija, sin éxito; tarde algunos segundos todavía en recordar donde estaba y el problema que tenía, despacio me incorpore y estire mi cuerpo intentando alejar el dolor y la incomodidad por haber dormido sobre la madera dura, luego me talle los ojos y mire alrededor de mí, esperanzado en encontrar otra lancha cerca.

No encontré ninguna lancha, escuche muy atentamente y en silencio, por si escuchaba a la distancia algún motor o el chapoteo de remos en el agua; pero por más que me esforcé no escuche ni una ni otra cosa, desesperanzado, me senté en el fondo de la embarcación a pensar cual debía ser mi próximo movimiento, tal vez buscar algo que pudiera servir de vela y esperar que llegara un viento pronto, o revisar de nuevo por si algo pudiera servirme como remo; estaba sumido en esos pensamientos cuando escuche un pequeño chapoteo en la orilla de la lancha, creí que sería algún pececillo así que lo deje ser y seguí pensando cómo hacer para regresar a la orilla; pero el chapoteo seguía oyéndose en el mismo sitio, así que curioso me empecé a levantar para ver que lo provocaba, quien sabe, tal vez fuera un delfín, tal vez el pudiera ayudarme; pero al levantar la vista, en vez de un delfín lo que vi fue a la más bella criatura que hubiera visto jamás, tenía unos cabellos largos y negros que se movían al compás del agua, su piel era lechosa, tan blanca que la luna palidecía ante ella, sus ojos que me miraban fijamente eran de un azul tan intenso que parecían dos trozos de agua arrancados del mar, sus labios eran tan rojos como un botón de rosa floreciendo en primavera.

Me quede tan absorto viéndola que no me di cuenta cuando la fascinante criatura se acercó a mi lado, estaba tan cerca, con medio cuerpo dentro de la lancha, que si estiraba mi brazo, podría tocarla con la punta de mis dedos, sin embargo no lo hice y me quede donde estaba observándola, pues de pronto vinieron a mi mente todas esas historias que contaban los pescadores en las noches de luna llena, a la luz de las fogatas, historias en donde las sirenas –porque estaba seguro que esta criatura eso era- eran seres terribles que arrastraban a los incautos y desafortunados hombres que llegaban a cruzarse en su camino, llevándolos con ellas a las profundidades marinas.

La bella criatura debió ver la duda en mis ojos pues embozo una sonrisa capaz de opacar al mismo sol, y al verla todos los cuentos e historias desaparecieron de mi mente, solo quería acercarme a ella y tocarla.  En el mismo instante en que ese pensamiento cruzo por mi cabeza ella empezó a cantar con una voz tan hermosa, era como si un coro de ángeles hubieran bajado a cantar a mi balsa, la melodía salía y se elevaba a las alturas, sentí algo quemándome en las mejillas y al tocar mi cara me di cuenta que estaba llorando, me limpie los ojos, mientras la sirena entonaba una última nota antes de terminar la canción.

En ese estado hipnótico en que me encontraba, decidí que las historias que había escuchado toda mi vida definitivamente solo eran cuentos para asustar a los más pequeños, esta sirena parecía todo, menos capaz de causarme daño; despacio para no asustarla me acerque hasta que mi cara quedo casi pegada a la suya, ella me sonrío y me dio un beso en la boca, en el momento en que sus labios me tocaron, sentí como el aire se me iba del cuerpo, tarde un par de segundos en darme cuenta que en realidad no podía respirar, por más que intentaba jalar aire a mis pulmones, este no llegaba a ellos, me sentía como esos peces que boquean frenéticos al sacarlos del mar, intentando jalar aire de un medio donde no lo encuentran; me sentía mareado y todo me empezó a dar vueltas alrededor, mire a la sirena que aún sonreía y me quede paralizado de miedo, pues a pesar que seguía siendo la misma sonrisa que hiciera que me acercara a ella, ya no era para nada hermosa; era maligna y repulsiva.

Sentí que no podía más y que me estallaría la cabeza mientras las cosas a mi alrededor se empezaban a nublar, cuando ella entro completamente dentro de la lancha y en un solo movimiento me tomo de los brazos arrastrándome con ella a las profundidades, entonces supe que quedarme sin remos, había sido el menor de mis problemas que ahora moriría ahogado, y que nunca nadie encontraría mi cuerpo; por lo menos no completo, me dieron ganas de llorar pero no podía, así que solo cerré los ojos y espere el fin.




Esta recopilación participa en el Reto Anual "12 Meses 12 Relatos 2020" organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash

2.24.2020

511. Revolución.

Febrero: POC - People of color.

El frío de la madrugada se cuela por debajo de la sábana despertándome, si es que acaso se puede llamara dormir a este estado que tenemos desde que el invierno llego a la Finca.  Como medida para evitar que enfermemos nos dan estos pedazos de tela, que cubrir no cubren nada, pero peor sería estar sin ellas encima, realmente el calor para pasar cada noche lo obtenemos de dormir varias personas en un mismo espacio, con la finalidad de que los cuerpos vecinos nos den tibieza; hay ocasiones en que si esta de buen humor, el capataz nos permite prender un pequeño fuego, que aunque llena todo de humo, también nos ayuda a soportar las inclemencias del tiempo invernal, claro que eso no suele pasar muy a menudo, más que nada porque siempre le gusta recordarnos que de el depende nuestra incomodidad o comodidad, por eso casi nadie se atreve a contradecirlo, por lo menos frente a el.

Por el tipo de frío que se siente, se que el alba esta a punto de llegar, por lo que la campara que suena para que iniciemos nuestra jornada  no tardara en repicar hasta que todos estemos en pie.  Con cuidado me levanto del camastro que comparto con dos de mis hermanos, el más pequeño se remueve un poco, pero el sueño lo vence, dejo que descanse los pocos minutos que quedan por delante, mientras yo me asomo por la ventana por donde el viento traicionero se a colado hasta despertarme, aún no se ve ningún movimiento fuera; a veces algunos insomnes como yo se levantan temprano a prender un fogón y preparan una bebida fuerte con especias que cada año recibimos como regalo por parte del amo, pero parece que hoy no será uno de esos días, lo que es una lastima pues hubiera ayudado mucho en esta mañana tan fría.

En este silencio escucho el relinchar de un caballo, lo que significa que tengo unos 5 minutos para despertar a mis hermanos y dirigirnos a la plazuela, que en realidad no es otra cosa más que un espacio en medio de los barracones que son nuestro hogar.  Me despego de la ventana y despierto a mis hermanos y a los demás; siete personas en total compartimos esta barraca que llamamos casa, en invierno tiene sus ventajas, en verano...no tanto y dado que por lo general tenemos mas calor que frío...en fin que de quejarse nada, pues hay quien vive con 10 o 12 personas más.

No somos los primeros en llegar a la formación, pero tampoco los últimos, lo cual es bueno pues así no llamamos la atención.  El capataz aún no llega aunque en el camino ya se escucha el sonido de los cascos, espero que nadie llegué después de el, por lo general a ellos se les reservan los peores trabajos como castigo a la holgazanería, limpiar letrinas, mover el material para el salón de juegos del amo, o desyerbar los terrenos alrededor de la finca, donde corren el peligro de encontrarse alguna serpiente entre las hierbas.

Si por el contrario nos encuentra a todos aquí en formación a su llegada y además esta de buen humor; puede que solo nos ponga a limpiar los terrenos de sembrado, preparándolos para cuando la primavera haga su aparición y empecemos a dejar las semillas que más tarde se convertirán en un mar de colores cuando las margaritas florezcan -morados, blancos, amarillos, naranjas, rosas- convirtiendo todo el terreno en una explosión colorida.  Además corre el rumor que el amo traerá este año una semilla especialmente modificada para que de margaritas azules, ya que es el color favorito de su hija menor y la luz de sus ojos.  De darse bien, seguro que todos los rincones de la casa grande se adornaran con ellas; mientras las demás se recogerán para ser vendidas a las fincas vecinas, las más cercanas, y otras tantas viajaran debidamente empaquetadas a otros estados de la República.

Por ahí viene llegando el capataz, con sorpresa vemos que hoy viene acompañado del amo, pocas veces le vemos, ya que es una persona muy ocupada, pero siempre es un honor que venga hasta acá, me pregunto que noticia nos traerá, espero que sea algo bueno.

Es impresionante verlo, con sus trajes de colores claros siempre, creo que sabe que hacen gran contraste con su piel oscura y su pelo negro como las noches sin luna.

Recuerdo que el abuelo contaba que cuando sus padres eran pequeños, las cosas eran diferentes, que era nuestra raza quien montaba a caballo y daba las ordenes.  Que su error fue ser soberbios y creerse superiores a los demás, creyendo que quien estaba por debajo de ellos, jamás se cansaría; que cuando la revolución llego, las cosas cambiaron drásticamente, que el amo se volvió el siervo y el siervo, amo.

Y es por eso que ahora somos nosotros quienes hacemos el trabajo pesado y ellos quienes llevan las riendas del mandato.



Esta recopilación participa en el Reto Anual "12 Meses 12 Relatos 2020" organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash

1.20.2020

510.


Hola de nuevo, como les comente en el post pasado, este año decidí participar en un reto de escritura, escribir es algo que me gusta mucho y que tengo muy abandonado, así que este reto cumple con doble función, reactivar el blog y mi escritura.

No me juzguen por este primer relato, apenas me estoy desempolvando, espero ir mejorando cada mes.

Para el mes de Enero:  Relato Libre.

Sin más que decir por ahora, aquí está:

Estoy aquí sentado en el alfeizar de la ventana, mientras la veo aparecer por la vereda del jardín, con las bolsas de la compra entre los brazos, dirigiéndose tan despreocupada hacía lo que será su muerte.

Está a punto de entrar a la casa, por lo que bajo y me situó junto a la puerta, así en el momento en que entré estaré listo para clavar los puñales por todo su cuerpo, el factor sorpresa será mi aliado y su perdición.  Cuando su cuerpo caiga al piso, mientras la sangre mancha su inmaculada alfombra blanca, entenderá que jamás debió gritarme por entrar dejando un par de huellas encima de ella.

Antes de asestar el golpe final, daré un par de vueltas alrededor suyo, que sea mi rostro lo último que sus ojos vean, mientras la luz y conciencia abandonan su cuerpo; y antes de que exhale su último aliento tomare la navaja mas filosa y la colocare en su garganta para terminar con ella, lentamente para alargar su agonía, será entonces cuando la vea a la cara, le regalare una última sonrisa mientras la navaja termina su trabajo y veré la sangre y su vida abandonar su...

-Se escucha ruido en la cerradura de la puerta y enseguida un grito-

¡Ay! No, no, Blue, no, cuando se te quitara esa manía de rasguñarme cada que llego a casa; y no intentes salir que luego regresas todo sucio y llenas la alfombra de lodo, ven acá ya estate en paz.

prrr prrr prrr

De nuevo he fracasado en mi misión, pero mañana...
mañana lo lograré.


Esta recopilación participa en el Reto Anual "12 Meses 12 Relatos 2020" organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash

7.22.2010

Nocturna

Acabo de despertar y me siento confundida, todo esta borroso en mi cabeza y las ideas no se acomodan, trato de levantarme pero me siento mareada al incorporarme y desisto de mi intento, abro bien los ojos para darme cuenta de que esta muy oscuro, hace frío y tiemblo cuando la brisa de la madrugada choca contra mi piel, que al contacto se eriza.

Cuando mis ojos se acostumbran a la oscuridad me doy cuenta de que me encuentro en un callejón sin salida, me muevo pues de pronto sentí los músculos agarrotados, no se cuantas horas hace que estoy en la misma posición; al estirar mis piernas chocan con algo blando y volteo hacia el sitio donde esta el bulto.

Descubro con sorpresa y miedo, que el bulto es un cuerpo, pienso en pedir ayuda, pero me toma apenas unos segundos en darme cuenta de que por el (o ella) ya nadie puede hacer nada.

Y de pronto, soy consciente de donde estoy, los ruidos de la noche me llegan y me ponen alerta.

Tengo miedo, quien soy, porque estoy aquí...


10.14.2009

Abandono

Estas escondida dentro del ropero, oculta entre los abrigos, conteniendo la respiración, mientras esperas.


De pronto ahi estan los tacones subiendo por las escaleras de caracol, escuchas el tac tac que hacen sobre el linoleo del pasillo, tiemblas cual hoja en otoño, sabes que es cuestión de tiempo, y que no tardara en dar contigo.


Cierras los ojos, preparandote.


La puerta se abre de un golpe, y unas manos con uñas perfectamente pintadas de rojo te jalan afuera de tu refugio, y ya ahi te sangolotea fuerte, mientras sus dedos se quedan marcados en tus bracitos desnudos.


Tonta, eres una tonta, te reclama ella.


Tus ojos se llenan de lagrimas, pues por mas que te esfuerzas, siempre haces algo mal, es que eres tan tonta, eres una niña mala, si no fuera asi, mamá tal vez te querria.


Te da una cachetada, para que dejes de llorar, dura, pero no tanto como para dejarte marca, y si acaso queda algo, alegara como siempre que eres muy torpe y te pegas y caes en cualquier lado.


Te empuja fuera de la recamara y te manda a cambiar, así que vas despacio a tu recamara, y sacas un vestido  especialmente lindo de tu ropero, un abriguito negro para que haga juego, lustras tus zapatitos, hasta que no quede ni una mota de polvo, ya sabes que mami aborrece el polvo y la suciedad, sacas tu ropa interior y tu batita y vas al baño, donde rapidamente preparas la tina, no sea que tardes mucho y mami venga y te castige bañandote con agua fria, la ultima vez, te dio un catarro, que pensaste que ibas a morir.


Te bañas y cambias justo a tiempo para su regreso, te mira buscando alguna falla, no encuentra ninguna y bufa de disgusto, te mira y tu solo caminas hacia el hall de la casa.


Todos los invitados te sonrien, y te dicen que eres muy linda, que eres una nena adorable de perfectos modales, que como les gustaria tener a una niña como tu en casa, pero tu sabes que no, que si ellos supieran lo torpe y tonta que eres, se arrepentirian de todo lo que te dicen.


Mientras cenan, has tenido un pequeño accidente, y derramas unas gotas de agua sobre tu vestido, no volteas pero sientes toda la furia mientras escuchas su grito diciendote que eres una tonta y tengas mas cuidado, una de las invitadas, queriendo hacer menos el incidente, le dice que solo es un poco de agua, y que ni siquiera dejara mancha, ella solo hace una mueca, tiemblas, sabes que tu castigo sera duro, porque tendras que ser tan torpe, te preguntas.


Papá te acompaña a la cama, mientras mamá se queda a asumir su papel de perfecta anfitriona, se ve tan linda cuando sonrie, quisieras que alguna vez lo hiciera para ti.


Papi, te pone la pijama, te abraza y te dice que te quiere mucho, que nunca lo olvides, sientes miedo, y no quieres que se vaya, pero el te dice que no te preocupes, que eres una niña grande y que todo estara bien.


Te duermes, y por primera vez, mamá no viene a castigarte por haber sido torpe, seguro que como te dijo papi, las cosas seran mejores.


Pero llega la mañana y con ella un grito horrible que te despierta, te levantas asustada de la cama, justo en el momento en que ella entra, te mira con una rabia que jamas has visto en su cara, retrocedes asustada, llega a ti en dos pasos, y te agarra tan fuerte que te hace daño, y entonces te lo dice, el golpe final, Papá se fue, papá no aguanto mas que tu fueras tan torpe y tonta, y se a ido, y ahora solo estan ustedes dos solas.


Las lagrimas empiezan a correr por tus mejillas caes de rodillas y ya no sientes las cachetadas y golpes que te da.



A los 5 años, tu mundo se termino.

10.09.2009

Crónicas

Las luces te deslumbran y te ciegan por unos momentos, tienes miedo, las lagrimas empiezan a correr por tus mejillas antes sonrosadas, ahora sucias y marchitas.

Por fin tus ojitos se adaptan a la luz, y miras a tu alrededor, ves a dos hombres junto a la puerta, con unas armas largas, te dan miedo asi que volteas la mirada al piso, y te quedas completamente inmovil y callada, mientras los escuchas hablar y reirse por una pelicula que vieron en el cine.

El cine, recuerdas la ultima vez que fuiste, recuerdas mas que nada, la sensación de poder correr y gritar por todo el pasillo del cine, mientras papá y mamá te miraban y se reían, recuerdas los dulces, los chocolates que papá siempre te compraba y que compartían, mientras mamá comía palomitas, la boca se te hace agua, mientras tu estomago ruge.

Cierras tus ojos, la luz te lastima, después de tantos días que te tuvieron con los ojos amarrados, el calor de mediodía empieza a sofocar el cuarto que es demasiado pequeño para tres personas, el sopor te invade y sin darte cuenta te quedas dormida.

Alguien te empuja y despiertas sobresaltada, es una mujer joven, como de la edad de tu mamá, aunque mamá es mas linda y huele rico, los ojos se te llenan de lagrimas, mientras la mujer te da un plato con una sopa fría y un pedazo de pan duro, haces una mueca de asco, y ella se rie con una carcajad, mientras hace bromas a tu costa con los guardias de la puerta, las lagrimas te llenan los ojos de nuevo, y pasas la sopa por tu garganta, que lejos ves los dias de la comida caliente y olorosa de casa, los restaurantes y neverias.

La noche llega, y con ella el frío se empieza a sentir, te haces bolita en un rincon con el pedazo de trapo que tuvieron a bien llamar cobija, pero sabes que llorar no sirve de nada, solo se ríen de ti y te amenazan con sacarte al patio y todo es tan oscuro afuera, que el miedo te invade y mejor te quedas callada.

Tiemblas, el frio te quema en las mejillas, intentas pensar en tu lugar feliz, aunque cada noche se a ido desvaneciendo un poco mas, intentas recordar lo que es dormir en una cama calientita, arropada, y con un  beso, intentas tomar el calor de los abrazos que te dieron.

Por fin, agotada, te duermes, quien sabe tal vez mañana, por fin sea el día.

Te despierta el ruido, y notas que estas sola, te sorprende pues nunca, desde que estas aqui has estado sola, te quedas mirando la puerta fascinada, no sabes cuanto tiempo paso, pero de repente la puerta se abre, y entran tus guardianes, y aunque no te dicen nada, notas que algo pasa, mas no preguntas, no dices nada, solo te quedas sentada.

Al poco rato entra la mujer y ves asombrada que trae tu comida favorita hot cakes con miel y jamon frito, un vaso de jugo de naranja y un vaso de leche con chocolate, tu estomago ruge, pero tienes miedo de acercarte, hasta que ella te dice que comas, entonces devoras todo.

Luego, mientras ella se lleva los platos, los guardias traen una tinaja con agua, la miras sorprendida, como si después de tanto tiempo ya no supieras que es, te das cuenta que ademas trae jabón y una toalla y te dice que te metas a la tinaja, ella se esmera en quitarte todas las costras de mugre, te talla hasta que te arde, pero no te quejas, luego te seca bien y te pone un vestido nuevo, lindo, azul con un mandil blanco, te recoge tu cabello en una coleta y te acuerdas del cuento de alicia en el país de las maravillas, seguro que esto solo puede significar algo bueno.

Por fin termina de arreglarte y justo en ese momento la puerta se abre de nuevo, los guardias se hacen a un lado para dejar pasar al recién llegado, tu lo miras sorprendida y quieres correr a sus brazos, pero te contienes, no sabes que hacer, hasta que el te tiende los brazos, entonces si corres y lo abrazas, sabes que las cosas deben de ir bien ahora.

tu vocecita infantil inunda el cuarto - Tío!!!! viniste por mi, me vas a llevar con papito y mamita verdad??? verdad???

El solo sonrie y te abraza, y te dice que es hora de que se vayan, tu le das la mano confiada, por fin, por fin el día llego.

Antes de irse, el da una ultima orden - desagance de todo.

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Los títulares del día siguiente rezan:

"Después de 6 meses del secuestro de la menor de las hijas del industrial Morquera, ayer por la madrugada se encontró el cadáver de la pequeña de 5 años en un lote baldío en las inmediaciones de la ciudad, el hallazgo fue hecho por ..."

10.01.2009

De la vez que fuimos al DF

Un día vimos una invitación para una fiesta, una fiesta a donde iria gente que queriamos conocer, verlas frente a frente, rapidamente nos apuntamos, corrimos a comprar nuestro boleto para viajar y nuestro guardarropa para ir decentes a la fiesta.


Llego el día esperado, las dos nos encontramos en la puerta, elegantes y bien vestidas, todo era sonrisas y felicidad, hasta el momento en que nos pidieron nuestra invitación


-Invitación? dijimos con cara de susto


-Invitación, repitio el que cuidaba la puerta


-Pero pero, si nosotras conocemos a los organizadores, somos cuates, uña y mugre - dijimos nosotras


-Sin invitación no entran, y nos hizo a un lado


Nos sentamos en la banqueta, mientras nuestras caras, reflejaban gran tristeza, y de su bolsa Zani saco unos platanitos y a un vendedor que pasaba por ahi, le compramos un chesco en bolsita con dos popotes.


Asi termino la aventura.

5.23.2009

Por amor

Ahi estas otra noche en que tus ojos se niegan a cerrarse, en que la música te tortura, en que las lagrimas caen silenciosas sobre la almohada, te sientes tan sola, la cama esta tan vacía, tan grande para ti, estas acurrucada en un rincón, su rincón, tratando de captar su esencia sobre las sabanas.

Y te desespera el no encontrarla, el saber que con tantos días lo ultimo de el se esfuma, que pronto llegara el momento en que no encontraras mas nada suyo, que ya no tendras esa esperanza de cerrar los ojos e imaginar que esta a tu lado, por completo, no solo su olor.

Te sientes desesperada, la falta de sueño empieza a hacer mermas en tu persona, ahora eres un fantasma, una sombra de lo que solias ser antes, tus amigos, tu familia, te piden que reacciones, que ya lo dejes ir, que el ya no esta a tu lado, pero te niegas, no los escuchas, y escuchas la música, una y otra vez, mientras las lagrimas siguen llegando, a veces furiosas, a veces silenciosas, no entiendes porque?, no comprendes, si tu amor es tan grande, porque te dejo, porque se tuvo que ir abandonandote en este mundo que ahora te parece tan frío.

Escuchas a tu mamá llorando en el cuarto de al lado, a tu padre consolandola, diciendole que te de tiempo, que es todo tan reciente, que pronto te repondras, las lagrimas asoman otra vez a tus ojos, no quieres causarles tanto daño, y sabes que ya no puedes seguir asi, y entonces tomas una desicion, iras a buscarlo, quieres estar con el, y sabes en el fondo que el no te dejo porque quisiera hacerlo, sabes que cuando esten juntos todo sera mejor, para ti, para el, para todos.

Tomas aire, no es hora de arrepentirse, te recuestas en la cama, en su almohada, las lagrimas caen despacio, sabes que pronto pasara el dolor, que pronto estaran juntos, la musica sigue sonando suave, una y otra vez.

Cierras los ojos, sueñas con su cara, con su sonrisa, te da la mano, corres a sus brazos.

Al fin eres feliz.

Ya no escuchas los gritos de tu madre, y el correr de tu padre, ni ves las sabanas manchadas con tu sangre.

Soundtrack: La mirada - D´paso